VOTACIÓN 2006 EN VERACRUZ;
UN RETO AL FIDELISMO


Marco Antonio Figueroa Quinto


Los resultados de las elecciones federales en la entidad veracruzana deben de ser un indicador importante para quien dirige su destino político, el revés asestado al priísmo veracruzano encabezado por el gobernador del estado Fidel Herrera Beltrán no deja señal de duda, la mayoría del electorado esta inconforme con muchas de sus acciones, quizá no con su desempeño personal (pero debe auto analizarse, evaluarse y superarse), pero si contra el nombramiento y actuación de sus principales colaboradores, que actúan erróneamente como siempre, pensando que la gente no cambia, que debe aguantarles todo, ahí desgraciadamente para ellos, radica su error.

La sociedad veracruzana al elegir hace un año a su gobernador, lo hizo pensando, valorando y depositando su confianza en un hombre de orígenes humildes, producto del esfuerzo, preparado y con enormes deseos de superación y trascendencia, creyó en él, para una etapa de oportunidades, desarrollo y realizaciones para las nuevas generaciones de este vapuleado territorio, donde los jóvenes talentosos, humildes, y capaces tuviesen las opciones adecuadas, lo que no a ocurrido, dando por consiguiente una serie de decepciones y frustraciones que desencadenan caos social y la mayor parte de nuestros jóvenes tienen que emigrar hacia el vecino paìs del norte o subemplearse en trabajos ajenos a su perfil profesional o habilidades, sumiendo a Veracruz en una de las oscuridades laborales más grande del paìs, lo que no pasa con los hijos de papi, aquellos que incrustados en la nómina estatal, se cruzan recomendaciones para ubicar a su progenie en los pocos puestos, plazas o empleos creados –total el jefe así lo hace con los hijos de connotados priistas-, desdeñando la capacidad, talento y visión de otros esforzados veracruzanos, que al no tener papá o amigos en la privilegiada nómina, ven obstaculizada su trayectoria y vida.

Si bien es cierto que hay que dar oportunidad al talento joven, la gente comenta que a Fidel no lo apoyó –en su momento- el entonces presidente de la república Luis Echeverría Álvarez por su tradición partidista, familia o papá, sino por un talento innato y brillante, entonces porqué esa actitud de entreguismo a nuevos fariseos, que en lugar de ayudarle, se convierten en lastre de su gobierno.

Pero no, parece que la sentencia “que no hay peor ciego, que el que no quiere ver” puede aplicarse ahora, basta solamente leer el boletín emitido desde el palacio de gobierno por nuestro flamante gobernador en relación a estas elecciones del 2006 para pensarlo así, que entre otras líneas se destacan lo siguiente: “que el comportamiento ciudadano en las urnas fue reflejo del clima político que se vive en Veracruz, caracterizado por el respeto a todas las expresiones” ¿¿¿??? Así mismo menciona “que pocas veces en la historia electoral del estado, en toda la entidad hubo largas “colas” de votantes, lo que interpreto como una muestra de confianza ciudadana en su gobierno y en sus instituciones”¿ será? ¿No estas elecciones son federales?, pero esto no paró ahí, agregó “por tradición siempre se ha considerado al de Veracruz como un pueblo muy politizado, lo que refrendó con su participación y su comportamiento en la jornada de este domingo” ¿ya no somos la reserva priista del país?

Además de puntualizar “seguirá prevaleciendo el diálogo con los grupos políticos para continuar privilegiando el Acuerdo de Gobernabilidad para el desarrollo”, así “renovando su compromiso de continuar trabajando sin descanso en beneficio de todos los veracruzanos, con total respeto a los resultados oficiales de las autoridades electorales” esto último sobra, de no hacerlo así entraría en desacato, lo que no es congruente en la actual sociedad que goza un clima de legalidad y respeto.

Si Fidel Herrera Beltrán continua sin oír realmente a su pueblo, ese pueblo que no esta representado a plenitud por sus colaboradores –los que lamentablemente le han tomado la medida- tendrá un despertar bastante amargo, lo que precipitará su caída, ante la expectativa de alcanzar la máxima representación ejecutiva de la nación, la que se disputan dos personajes, emergidos de fuerzas políticas ajenas al partido político en donde siempre ha militado. La pìrrica victoria de la Alianza por Mèxico que la integran los partidos políticos PRI y Verde Ecologista en cuatro o cinco distritos de esta región veracruzana, son producto de esfuerzos aislados o candidatos con trayectoria, simpatía y arrastre, pero la derrota contundente a la senaduría, dieciséis o diecisiete diputaciones y la copiosa votación para el abanderado de la Alianza por el Bien de Todos, son indicadores de que algo anda mal, muy mal en el gobierno de la entidad. Es hora de bajarle a la soberbia, actuar con humildad y reconocer que se esta fallando y saber en donde están esas grandes fallas, reorganizarse para mejorar, lo que merece considerar a los mejores veracruzanos, que hablen, entiendan y actúen con el idioma y filosofía fidelista (pues de los actuales pocos se salvan, con sus honrosas excepciones), ya que el equipo obsoleto que le acompaña esta lleno de vívales, traidores y arribistas. ¡Es ahora o nunca! ¡Estamos!